martes, 24 de febrero de 2015

Dirigimos a la clase


El viernes 20 de febrero nos plantemos las siguientes preguntas:

¿Cómo dirigir a un grupo? ¿Para qué sirve?

Sirve para que todos los componentes del grupo empiecen a la vez, toquen a la vez y terminen al mismo tiempo.
 

Para dirigir a un grupo lo primero que hay que hacer es imponerse, estar serio y mirar al grupo. A continuación nos imaginamos que reposamos los brazos (no rectos) sobre una mesa, y se lo indicamos al grupo. Un segundo después comienza la dirección. Es decir, cada vez que se bajen los brazos hasta esa línea imaginaria el grupo dará palmas, al ritmo que marque el movimiento de brazos del director. 

El movimiento es del brazo entero, no de la muñeca, para hacer más previsibles los movimientos y que no pillen de golpe, pues de esa manera habría descoordinación entre los miembros del grupo. También nos podemos ayudar de la batuta.

Si trasladamos esta actividad a una orquesta verdadera, pueden surgir dudas si realmente los músicos ven al director, pues están mirando la partitura. La respuesta es que sí que lo ven porque el campo visual que abarca el ojo es bastante grande, y al haber movimiento nos fijamos en ello.

La experiencia como directores la pasamos todos de uno en uno. Cada vez íbamos metiendo variantes: al principio el director dirigía a todos por igual, pero después dividía al grupo en dos partes, y finalmente con una mano dirige y con la otra señala la fuerza de las palmas.  

En los dos vídeos que aparecen a continuación, podemos comparar los extremos que puede haber para dirigir una orquesta. En uno encontramos al venezolano Gustavo Dudamel, quien gesticula muchísimo, y en otro a Celibidache, que es más estático. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario