Blog donde se recoge lo aprendido día a día en la asignatura Música en Primaria, del grado Maestro en Educación Primaria por la Universidad Autónoma de Madrid.
El objetivo de la clase del día
10 de abril fue: ser capaz de cantar una canción y escribirlo de manera
musical.
Primero nos pusimos todos de pie
en corro y el profesor no enseñó la canción: Mira, mira mírame. Mira, mírame a mí. Mírame a mí. La cantamos
entre todos y después de manera individual para ver si nos la sabíamos.
Después comenzamos a dar vueltas
marcando bien el paso que dábamos con el pie derecho, el cual marcaba el pulso.
De esta forma nos familiarizamos y experimentamos el pulso de la canción
inventada. Lo repetimos unas cuantas veces.
A continuación, pasamos a escribirlo
como un esquema rítmico. Tras corregirlo, quedó de la siguiente manera:
Seguidamente pasamos a cantarlo
en canon con tres personas y luego en tres grupos. Aprovechamos también para
practicar más las técnicas de dirección de la orquesta.
Para finalizar, escribimos
individualmente el esquema rítmico de la primera parte del Himno de la alegría:
En la clase del día 20 de marzo
aprendimos dónde están las notas en la guitarra.
Lo primero que hay que saber es
que la guitarra tiene dos partes: el cuerpo y el mástil. El mástil
está compuesto por el diapasón, dividido por trastes, y se coge con la mano izquierda.
A continuación recordamos la
tabla de correspondencia entre la notación inglesa y la utilizada en España,
que nos será útil en adelante.
A
B
C
D
E
F
G
LA
SI
DO
RE
MI
FA
SOL
Es importante explicar el esquema
que utilizaremos para aprender a situar las notas en la guitarra. Se utilizará
una especie de tabla con 6 líneas horizontales simbolizando las 6 cuerdas,
divida en columnas a modo de trastes. Como si dibujáramos el mástil de la
guitarra. Siempre colocaremos el clavijero a la derecha.
La guitarra consta de seis
cuerdas y diecinueve trastes. La cuerda de arriba es la sexta, y es la más grave. La cuerda de abajo es la primera y es la más aguda. Empezando a contar desde arriba, las cuerdas son: E A D G B E. Entonces, por cada traste que adelantemos hacia el cuerpo de la
guitarra, debemos sumar medio tono a la nota correspondiente a cada cuerda.
Por ejemplo, queremos tocar la
nota FA. Pues nos situamos en la tercera cuerda, que es la D y corresponde a
RE. Entonces vamos sumando medio tono por traste: en el primer traste es RE#,
en el segundo MI, y en el tercero FA. Es ahí donde deberíamos presionar con un
dedo de la mano izquierda. Este sería
uno de los muchos FA que podemos encontrar en la guitarra.
Por otro lado, cuando decimos
cuerda al aire quiere decir que tocamos la guitarra sin apretar ningún traste.
Para saber si la guitarra está afinada tenemos que presionar la sexta cuerda en el quinto traste, que se corresponde con LA. Este debe de sonar igual que la quinta cuerda tocada al aire, que también es LA. Para afinar la guitarra, estiramos las clavijas, de tal manera que por cada media vuelta sube medio tono de afinación.
Finalmente, comentamos que en
muchos colegios en vez de guitarras trabajan con ukeleles, que son más baratos.
La afinación es distinta, porque tienen cuatro cuerdas pero el mecanismo es el mismo.
En la clase del viernes 6 de
marzo experimentamos y reflexionamos acerca de si aprendemos a hacer una
actividad con una explicación o imitando lo que vemos. A su vez también pudimos
comprobar cómo se trabaja dividiendo la clase, trabajando con un grupo más
reducido.
Para ello hicimos dos grupos: a
los primeros se les explicaría lo que tendrían que hacer y el siguiente grupo
tan solo desarrollaría la actividad sin explicación. Ambos grupos están
presentes en el aula a la vez.
Mi primera reflexión antes de
experimentarlo fue que la actividad saldría mejor con el grupo al que no se le
explique porque imitarían lo que ha hecho el primer grupo. Además lo
perfeccionarían porque conocerían los errores, debilidades y también los puntos
fuertes.
La primera actividad consistió en
poner percusión corporal a los números impares (1, 3, 5, 7 y 9). Establecimos
una combinación de estos números para comunicarla con la clave de percusión
corporal que se había acordado. De esta
forma también se trabaja la memoria. El primer grupo lo fue aprendiendo poco a
poco, lo realizaron todos a la vez y después uno a uno. El segundo grupo
directamente lo hicieron todos individualmente.
La conclusión fue que con el
segundo grupo salió mejor porque lo consiguió memorizar y realizar más gente.
Los que no saben hacerlo da igual que estuvieran ene l primer o en el segundo
grupo, al igual que los que sí que saben, pues van a fallar o a acertar
igualmente. El resto de gente lo consiguió por memorización o repetición tras
la observación al primer grupo.
En segundo lugar realizamos otra
actividad en la que participó menos gente, pero sirvió para recalcar lao que ya
habíamos concluido: tiene más éxito tras haber observado. Esta actividad se
trataba de que cuatro personas debían marcar un determinado ritmo cada uno con palmas, todos a la vez,coincidiendo en la doceava vez que tocaba cada uno su ritmo.
La siguiente actividad fue el
juego PASAPALMADA, que también lo hicimos primero un grupo y después otro.
Consiste en colocarse todos en corro y seguir el siguiente código, y si alguna
persona se equivoca queda eliminada. De esta manera trabajamos también la
atención y la rapidez de respuesta.
-Palmada: se pasa al siguiente compañero.
-Doble palmada: cambio de sentido.
-Pie: se pasa al siguiente compañero.
-Doble pie: cambio de sentido.
-Agacharse: silencio.
Para terminar la clase estuvimos
bailando. Primero chachachá y después salsa, que ya sabíamos algo de la clase
anterior. Para empezar cogimos el ritmo y aprendimos los principales pasos y
después bailamos en parejas rotando.
Primero hicimos unos ejercicios
de confianza, pues es imprescindible para bailar en pareja. Consistió en
colocarse de espaldas a la pareja y dejarse caer, esperando que ésta te
cogiera.
A continuación trabajamos la
postura correcta para bailar salsa.
Debemos estar derechos, uno de los brazos debe de estar sobre la espalda del otro miembro de la pareja, y el otro brazo de la mano con la otra persona. Los brazos no tienen que estar sueltos, sino que tienen que hacer fuerza contra los de la pareja. Esto es importante para la comunicación, pues no podemos hablar. El que dirige debe comunicarse haciendo pequeños toques de presión con las manos.
También es muy importante no
mirar al suelo.
Bailamos durante un tiempo con la
misma pareja y después fuimos rotando. También aprendimos algunas vueltas y
giros, para los que tenemos que agarrar flojo las manos para poder moverse con
soltura.
La música que utilizamos para bailar fueron, como no, canciones del artista latino Marc Anthony, entre ellas Valió la pena, típica para bailar salsa.
El viernes 20 de febrero nos
plantemos las siguientes preguntas:
¿Cómo dirigir a un
grupo? ¿Para qué sirve?
Sirve para que todos los componentes del grupo empiecen a la vez, toquen a la vez y terminen al mismo tiempo.
Para dirigir a un grupo lo
primero que hay que hacer es imponerse, estar serio y mirar al grupo. A
continuación nos imaginamos que reposamos los brazos (no rectos) sobre una
mesa, y se lo indicamos al grupo. Un segundo después comienza la dirección. Es
decir, cada vez que se bajen los brazos hasta esa línea imaginaria el grupo
dará palmas, al ritmo que marque el movimiento de brazos del director.
El movimiento es del brazo
entero, no de la muñeca, para hacer más previsibles los movimientos y que no
pillen de golpe, pues de esa manera habría descoordinación entre los miembros
del grupo. También nos podemos ayudar de la batuta.
Si trasladamos esta actividad a
una orquesta verdadera, pueden surgir dudas si realmente los músicos ven al
director, pues están mirando la partitura. La respuesta es que sí que lo ven
porque el campo visual que abarca el ojo es bastante grande, y al haber
movimiento nos fijamos en ello.
La experiencia como directores la
pasamos todos de uno en uno. Cada vez íbamos metiendo variantes: al principio
el director dirigía a todos por igual, pero después dividía al grupo en dos
partes, y finalmente con una mano dirige y con la otra señala la fuerza de las
palmas.
En los dos vídeos que aparecen a
continuación, podemos comparar los extremos que puede haber para dirigir una
orquesta. En uno encontramos al venezolano Gustavo Dudamel, quien gesticula
muchísimo, y en otro a Celibidache, que es más estático.
En la clase del día 13 de febrero
vimos los exámenes que habíamos hecho en la clase anterior y tocamos el piano.
Comentamos el examen y vimos
nuestros fallos, para mejorarlos y saber responder bien en sucesivas ocasiones.
Las preguntas del examen fueron sobre lo que ya habíamos aprendido con Tomás:
los instrumentos de la orquesta y su colocación, la duración de las figuras,
las notas en el piano y en el pentagrama, los bemoles y sostenidos, y una
audición para identificar los instrumentos y voces.
Aprovechamos para hablar de la
diferencia entre calificar y evaluar:
Calificar es poner una nota numérica o con
palabras.
Evaluar es observar que se cumplan unos objetivos y emitir una valoración con el objetivo de mejorar el aprendizaje.
A continuación nos mandó hacer
dos pentagramas: uno en clave de sol y otro en clave de fa. En cada uno de
ellos tuvimos que colocar 10 notas y saber identificarlas. El objetivo era mejorar la fluidez en al lectura de notas. Después nos
intercambiamos el cuaderno con el compañero y tratamos de identificar cada
nota. Finalmente fuimos pasando uno a uno por el piano para tocar alguna de
ellas, y así familiarizarnos más con este instrumento musical.
En la clase del día 23 de enero
nos planteamos la utilidad de las partituras.
Comenzamos elaborando una retahíla con dos frases sencillas. La repetimos varias veces con cierto
ritmo: ¡Venga! Dame una tiza ya! La la la
la y ya!A continuación escribimos su correspondiente esquema rítmico.
Aprovechamos para explicar la
duración de las figuras mediante el siguiente esquema:
La negra es la más grande y dura
4 pulsos. Se divide en dos blancas, con dos pulsos cada una (1/2 de una
redonda). Cada blanca se subdivide en dos negras, de un pulso cada una (1/4 de
una redonda). A su vez, cada negra se divide en dos semicorcheas de medio pulso
cada una (1/8 de redonda). Ocurre lo mismo con los correspondientes silencios,
pues tienen la misma duración que las figuras.
Tras esto, concluimos que las
partituras sirven para escribir en lenguaje musical los ritmos que realizamos
al cantar.
En la segunda parte, aprendimos a
realizar la misma coreografía que Paula Rojo en el siguiente vídeo:
El
profesor Tomás nos la fue enseñando poquito a poco, por partes. Como lo hace
Paula Rojo en este vídeo:
Una vez que ya lo habíamos practicado lo suficiente lo fuimos haciendo uno a uno o por pequeños grupos según estábamos sentados. Cuando uno terminaba comenzaba el siguiente, haciéndolo de seguido como un canon. Comprendimos que aunque nos equivocáramos debíamos continuar, pues llegaba un momento que teníamos el ritmo automatizado.