Entre árboles de Navidad,
regalos, cenas, familia y alguna que otra copa, en estas fechas navideñas no
podemos olvidar el tradicional Concierto de Año Nuevo. Muchos lo siguen en
directo mientras piensan en los propósitos para el año que comienza, mientras
otros están en la cama recuperándose de la noche anterior. Y por último, otros lo
vemos unos días después gracias a Internet. A continuación comentaremos el
celebrado este año, que resultó muy alegre y enérgico y, cómo no, con alguna
que otra sorpresa.
El concierto de Año Nuevo se
realiza el día 1 de enero de cada año en la Sala Dorada del Musikverein de Viena, por los músicos que forman
la Orquesta Filarmónica de Viena. Este
año se cumplen 75 años desde que se comenzó a llevar a cabo esta maravillosa
tradición para comenzar el año venidero con un toque de cultura y buen ánimo.


Esta vez ha sido dirigido por Zubin Mehta, quien ha tenido el honor de repetir por quinta vez, siendo el cuarto director que más veces ha dirigido este concierto de Año Nuevo. Mehta siente una gran pasión por Viena, por eso rinde homenaje a esta ciudad con numerosas piezas musicales, por ejemplo Mañana, mediodía y noche en Viena de Franz von Suppé.
Como cada año, está lleno de
particularidades y sorpresas, a pesar de ser la mejor orquesta del mundo,
saltándose las “normas”. La primera que llama la atención es la intervención
por primera vez del Ballet de la Ópera de Viena, que participó en dos piezas en
la segunda parte del concierto. También, durante la interpretación de la pieza Champagne-Galop de Hans Christian
Lumbye, Mehta repartió copas de champagne a los músicos. Para terminar el
concierto se planeo soltar confeti mientras se interpretaba Polca de las explosiones de
Johan Strauss.
El concierto duró unas tres
horas, repartidas en dos partes y entre medias un intervalo de 25 minutos.
Durante el descanso, por televisión, se emitió un documental sobre la ciudad de
Viena.
Alcanzan gran protagonismo los valses, polcas y marchas de la familia Strauss, con pocas piezas de otros compositores. El concierto de Año Nuevo comienza y finaliza con la interpretación de la Marcha Radetzky de Johann Strauss. En la primera parte (30 minutos) pudimos oír seis piezas de Johann, Josef y Eduard Strauss, y otra de Franz von Suppé. En la segunda parte se interpretan más piezas y más cortas, menos dos de Johann Strauss de unos 10 minutos. Es en este momento cuando tiene lugar la participación del Ballet de la Ópera de Viena, durante la interpretación de la Polca de los estudiantes y Vino, mujeres y estudiantes de Johann Strauss.
En cuanto a la orquesta, estaba
formada por 60 personas aproximadamente. Los instrumentos estaban colocados más
o menos como hemos estudiado. Los de cuerda: violín, viola y violonchelo,
estaban colocados en primera fila. También encontramos un arpa situada a la
izquierda de la orquesta. Resalta el hecho de que los contrabajos, en lugar de
estar a la derecha junto con los instrumentos de cuerda, estaban al fondo con
la percusión. En un segundo plano estaban los instrumentos de viento madera:
oboe, clarinete, flauta travesera; y después los de viento metal: trompeta, trompa
tuba y trombón. Finalmente, al fondo se
situaban los de percusión, entre los que encontrábamos: timbales, bombo,
platillos, metalófono, triángulo…
Cabe destacar la introducción en
la orquesta de algunos juguetes ornitológicos y un silbato, para simular el
sonido de los pájaros. También vemos y oímos en ocasiones el sonido de una
pequeña flauta o picola o el tamboril.
Personalmente, me ha llamado la
atención que en el escenario además de la orquesta también había público,
aunque no estoy segura que fuera personas del público o cumplían alguna otra
función. También desconozco la razón por la que hay dos concertinos a los que
saluda el director. Por otro lado, lo que más me ha gustado ha sido la
interpretación de la última Marcha Radetzky, pues el público da palmas bajo la
dirección de Mehta.