domingo, 25 de enero de 2015

¿Para qué sirven las partituras?


En la clase del día 23 de enero nos planteamos la utilidad de las partituras.


Comenzamos elaborando una retahíla con dos frases sencillas. La repetimos varias veces con cierto ritmo: ¡Venga! Dame una tiza ya! La la la la y ya! A continuación escribimos su correspondiente esquema rítmico. 


Aprovechamos para explicar la duración de las figuras mediante el siguiente esquema:


La negra es la más grande y dura 4 pulsos. Se divide en dos blancas, con dos pulsos cada una (1/2 de una redonda). Cada blanca se subdivide en dos negras, de un pulso cada una (1/4 de una redonda). A su vez, cada negra se divide en dos semicorcheas de medio pulso cada una (1/8 de redonda). Ocurre lo mismo con los correspondientes silencios, pues tienen la misma duración que las figuras.

Tras esto, concluimos que las partituras sirven para escribir en lenguaje musical los ritmos que realizamos al cantar.

En la segunda parte, aprendimos a realizar la misma coreografía que Paula Rojo en el siguiente vídeo: 

El profesor Tomás nos la fue enseñando poquito a poco, por partes. Como lo hace Paula Rojo en este vídeo: 

Una vez que ya lo habíamos practicado lo suficiente lo fuimos haciendo uno a uno o por pequeños grupos según estábamos sentados. Cuando uno terminaba comenzaba el siguiente, haciéndolo de seguido como un canon. Comprendimos que aunque nos equivocáramos debíamos continuar, pues llegaba un momento que teníamos el ritmo automatizado.



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